miércoles, 11 de enero de 2017

Hay palabras que son como un regalo, por supuesto, Mar.

Terminamos las clases en diciembre con la alegría de las inminentes y merecidas vacaciones, pasillos ruidosos, música navideña de Katie Melua y la esperanza de que se cumpliera el tópico y el 2017 fuera un feliz año nuevo.
Pero hemos empezado enero con lágrimas en los ojos y los corazones encogidos, los pasillos mudos, y El Cant dels Ocells para recordar a nuestra amiga, compañera y alumna Mar Pinar Pérez.
Mar, deberías saber que estos días, en unas clases excepcionalmentre silenciosas, echamos de menos tu sonrisa, tu buena educación, tu saber estar discreto, tu entrada alegre en el aula de matemáticas con la explicación casi siempre ya iniciada. ¡Ojalá pudiera volver a hacerte mala cara por llegar con retraso!
Otra dolorosa ausencia que se suma a una lista demasiado larga.

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